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Los que nos dedicamos a la noble tarea
de enseñar en Centros de Secundaria
sabemos que no estamos viviendo uno
de los mejores momentos o, al menos,
que nos ha tocado vivir momentos de
crisis y cambios.
La turbulencia que supuso la implantación
de la ESO a principios de los 90
pervive todavía hoy, cuando nos vemos
ante una nueva reforma.
Los cambios sociales, políticos, económicos
y de manera especial el acelerado
desarrollo de las nuevas tecnologías
han obligado a un nuevo planteamiento
de la enseñanza y de la educación: se
modernizan nuestras aulas informatizándolas,
cambian nuestras antiguas
pizarras y tizas por “viledas” y rotuladores,
se procura climatizar el ambiente
para que nuestros alumnos no pasen ni frío, ni calor; se consigue incluso que
los libros de textos sean gratuitos…
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